Jean-Paul
Marthoz Matanzas en los Grandes Lagos, disturbios en el Cáucaso, crisis sin fin en Bolivia, violencias en Afganistán : la incapacidad de los Estados para garantizar la seguridad y la estabilidad se ha convertido hoy en día en un asunto crucial de política internacional. Porque el desorden en los Estados frágiles propaga sus ondas de choque -criminalidad transnacional, terrorismo, migraciones y tráficos ilegales- hasta el corazón de las metrópolis. La comunidad internacional ha hecho de ese tema una de sus prioridades estratégicas, mientras en el Sur, la sociedad civil multiplica las iniciativas para seguir adelante. Encuesta en los " barrios bravos " del mundo. Dos mil millones de personas viven hoy en día en los " Estados frágiles ", paises cuyos gobiernos no consiguen garantizar las condiciones mínimas de seguridad y de supervivencia a una parte importante de sus poblaciones. Decenas de millones viven incluso en " Estados fracasados ", bajo el reino arbitrario y brutal de milicias, de grupos criminales y de señores de la guerra. Si esas nociones son vagas y discutidas, si los expertos se pelean sobre los calificativos y si algunos gobiernos se escandalizan al ser rebajados de tal manera1 , la realidad de un archipiélago de Estados vulnerables o fracasados es obvia para todos. Según las fuentes y las definiciones, entre 20 y 60 paises se moverían en ese " entre dos luces " de la humanidad. Al dedicar unas 40 páginas a los Estados frágiles, Enjeux internationaux quiso poner de relieve un fenómeno que en general sólo aparece de manera anecdótica en la actualidad, cuando los acontecimientos que se desarrollan en dichos paises son a menudo de una brutalidad indecible e irradian sobre las regiones vecinas, e incluso sobre el resto del mundo. A primera vista, esos paises, atrapados en " conflictos furtivos "2 o prostrados en " crisis olvidadas ", representan raramente puntos estratégicos o económicos capitales, llamados a estar en primera plana del Telediario. Pero sólo a primera vista, ya que a pesar de que estén situados en los " arrabales " del mundo, a una distancia aparentemente segura de los " barrios bonitos " del mundo, esos paises fracasados o convulsos sacuden y gangrenan el orden internacional. En la era de la globalización, nada nos es " extranjero ", nada nos es lejano. Violencias, pandemias,
terrorismo En efecto, los Estados " fallidos " se asocian a menudo a un conjunto de amenazas " no tradicionales " : las pandemias4 , los grupos criminales transnacionales, las crisis humanitarias, las sucias guerras identitarias, las catástrofes medioambientales. Es en esos Estados donde las violaciones de los derechos humanos son a menudo más graves (matanzas de poblaciones civiles, recurso masivo a la violación, limpieza étnica) y aunque no sean los únicos responsables de la instabilidad del mundo, los Estados frágiles son incubadores de amenazas que, tarde o temprano, jugarán a saltar fronteras.5 Así, bajo la presidencia de Charles Taylor, el " rompe-Estados ", Liberia contaminó al conjunto de África del Oeste6, una región atrapada en la máquina infernal de la guerra, de la corrupción, de la delincuencia y del saqueo. Las ondas de choque llegan hasta las orillas europeas o norteamericanas, por el intermedio de movimientos migratorios caóticos, de tráficos de seres humanos, del contrabando de recursos naturales o del terrorismo. Para ello, no tiene que estar totalmente descompuesto un estado, sino sólo que algunas regiones escapen al control central, como las zonas de producción de droga en Colombia o el Triángulo de oro en los confines de Laos, Birmania y Tailandia. Liberia sirvió de base de operaciones financieras para la red Al-Qaeda, pero es sobre todo en Estados débiles y corruptos, "en casi-Estados como Pakistán, Yemen, Kenya, Filipinas, Guinea e Indonesia, donde las redes terroristas encontraron asilio. A imagen de las mafias, parecen florecer con mayor facilidad en Estados mal gobernados que en Estados que no lo son en absoluto".7 Esta deriva acecha incluso a microestados aparentemente paradisíacos de la otra punta del mundo, los " confetis " del Sur Pacífico, como las islas de Nuaru o de Tonga, donde operan organizaciones criminales y grupos terroristas vinculados a Al-Qaeda.8 Segundas intenciones ¿Será una disfunción del sistema o uno de sus rasgos constitutivos ? A veces, las instituciones del Estado son débiles a propósito : es el caso de algunos paises de América latina que sobredesarrollaron sus aparatos de represión y subdesarrollaron sus demás funciones, especialmente las redistributivas, para que los grupos oligárquicos privados pudiesen desarrollarse con pocas molestias. Es el caso de algunos paises africanos en los que los dirigentes, a semejanza del ex-presidente Mobutu10, organizaron el saqueo y el quiebre de su propio Estado. En otras palabras, algunos Estados son edificados para garantizar la seguridad del régimen vigente a expensas de la seguridad humana de sus habitantes.11 " ¿Para quién debe funcionar el Estado, se interrogaba no sin cierta ironía Michael Ignatieff. ¿Para las élites locales ? ¿Para los funcionarios internacionales ? ¿O para los dirigentes políticos de las grandes capitales occidentales ?12 ¿Y según qué criterios definir un Estado que funciona ? ¿Quién decide, en resumidas cuentas, del estatuto de Estado delicuescente ? Semejante calificación no es sin dolor. Decretado " fallido " o en crisis, un Estado puede verse colocado en la línea de mira de las grandes potencias. Más aún cuando desde el 11 de septiembre, la gestión del caso de los Estados fallidos salió de la esfera humanitaria para entrar en la escena de las políticas de seguridad. ¿Ingerencias ? La Unión europea, por su parte, propuso un acercamiento fundamentado en el concepto de seguridad humana(*)14 , que se dirigiese particularmente a los Estados frágiles. Y su reflexión, especialmente en el seno del Instituto de Estudios de Seguridad de la UE (París), se desarrolló fuertemente. Varios Estados miembros integraron ese fenómeno en sus políticas de desarrollo. El tema de la intervención en los " asuntos interiores " de los Estados frágiles está en el corazón de las polémicas15. La asamblea general de las Naciones unidas aprobó en diciembre 2005 la noción de " responsabilidad de proteger " a las poblaciones en peligro. Pero este deber sólo se aplica a los casos extremos de genocidio y de crímenes masivos contra la humanidad. ¿Qué se puede hacer con Estados simplemente caóticos o criminales ? Es fuerte la tentación de volver a plantear la cuestión de su puesta bajo tutela. Esta es la propuesta de un africanista de renombre, Stephen Ellis, del Instituto de estudios africanos de la Universidad de Leiden. " En los paises africanos en los que la soberanía es una ficción legal que permite encubrir todo tipo de abusos internos, escribe, una intervención eficaz tendrá a veces que superar la soberanía nacional tradicional. La idea de una tutela internacional, anatema desde el fin del colonialismo, debe ser rehabilitada ".16 Compromisos concretos
Sin embargo, casi todo el mundo admite hoy que no hay solución milagro al problema de los Estados frágiles, al ser tan complejas sus causas, múltiples sus " actores ", e inmensas las acciones por emprender. Y a pesar de una retórica alarmista sobre los Estados en crisis, el compromiso concreto de la comunidad internacional se mantiene muy por debajo de las necesidades requeridas. Los objetivos del Milenio, que supuestamente iban a responder a uno de los aspectos de la delicuescencia de los Estados, no se cumplirán. Y la mayoría de los Estados ponen mala cara a la hora de comprometer sus tropas en operaciones de paz donde corren en cada momento el riesgo de meterse en un atolladero. De Somalia a Irak, la comunidad internacional tuvo tiempo para reflexionar sobre sus límites y sobre la impotencia de la potencia, pero la retirada detrás de las ilusorias murallas del orden y la prosperidad no es una opción frente al estruendo y al furor del mundo. El desorden contemporáneo exige un compromiso decidido, reflexivo y responsable a favor de " otro mundo " que ponga la seguridad humana en su línea de horizonte. (*) Seguridad humana
Para saber más
RICE Susan E., "The New National Security Strategy: Focus on Failed States", The Brookings Institution Policy Brief, Washington, Febrero 2003, 8 páginas. ROTBERG Robert I., Nation-State Failure :A Recurring Phenomenon ?, Discussion Paper, NIC 2020 project, Washington, National Intelligence Council, 2004, 9 páginas http://www.cia.gov/nic/NIC_globaltrend2020.html Failed and Collapsed States in the International System, a report prepared by the African Studies Centre, Leiden, The Transnational Institute, Amsterdam, The Center of Social Studies, Coimbra University, and the Peace Research Center -CIP-FUHEM, Madrid, Diciembre 2003, 24 páginas. Failing States and the
EU's security agenda, París, European Institute for Security Studies,
Noviembre 2004. 1 "The Failed States Index"
, Foreign Policy, Julio/Agosto 2005. |